ANNA GRAU
NUEVA YORK
Publicado Viernes, 03-04-09 a las 02:36
www.abc.es
Ya es muy difícil sorprender a nadie con la magnitud de la crisis económica en Estados Unidos. Pero el hecho de que este país carezca de servicios sociales que se dan por descontados en Europa dibuja panoramas dantescos, inesperados para ellos mismos. La última novedad es que las bibliotecas públicas norteamericanas se están convirtiendo en algo así como refugios nucleares para los que lo han perdido todo, o casi. Los bibliotecarios se ven tan desbordados por la situación que requieren entrenamiento especial a toda máquina.
¿Qué ha pasado? Pues que mucha gente ha perdido su empleo de muchos años, su casa, o todo a la vez, y literalmente no tiene donde caerse muerta. El seguro médico suele ir asociado al puesto de trabajo. El subsidio de paro es breve y simbólico. Hay quien vive en el coche y cada mañana comparece vestido de traje, como si fuera a trabajar, en la biblioteca pública más cercana.
Servicios gratuitos
¿Por qué? Pues porque se está caliente en invierno, fresco en verano, y porque hay una serie de preciosos servicios gratuitos, empezando por los ordenadores con conexión a Internet.
Hace poco un estudio reveló que entre el 30 y el 40 por ciento de los homeless de Washington tenían teléfono móvil, cuenta de correo electrónico y, en algunos casos, incluso un blog. Esto se explicaba en gran parte por el creciente acceso a las nuevas tecnologías en las bibliotecas públicas.
Las estadísticas dicen que es más difícil sobrevivir sin Internet que sin vivienda. Los bibliotecarios americanos lo comprueban cada día atónitos: el número de socios de las bibliotecas se ha duplicado o triplicado en todo el país desde el inicio de la crisis, y aunque algunos simplemente buscan ocio gratis —por ejemplo para sus hijos pequeños—, otros plantean necesidades bastante más perentorias. Gente que a duras penas es capaz de teclear su nombre en el ordenador personal pide que le ayuden a rellenar «on line» una solicitud de trabajo.
Con lágrimas en los ojos
«Vienen adultos que se quejan de que los niños ocupen tanto tiempo el ordenador para jugar, cuando ellos necesitan mandar su curriculum», contaba esta semana a «The New York Times» Cynthia Jones, responsable de una biblioteca de Saint Louis. Mientras Rosalie Bork, bibliotecaria en Chicago, admitía que a duras penas puede con el estrés resultante de que se le presente tanta gente pidiendo ayuda con lágrimas en los ojos. Ella ya no tiene manos para poder ayudarlos a todos los que lo precisan.
Esto no está siendo fácil para nadie, ni siquiera para los que tienen la suerte de conservar su trabajo. Colectivos enteros han visto su vida laboral incluso incrementada, pero transformada en un auténtico infierno.
Hay empresas que incluso han contratado servicios especiales para ayudar a sus empleados a sobrellevar el lado más oscuro de la crisis. Por ejemplo compañías que se dedican al cobro de morosos, y que últimamente se han especializado en reclamar deudas de difuntos a sus allegados.
Terribles sacrificios
A menudo estos no son conscientes de que no hay ninguna base legal para reclamarles, pero el empleado que hace la llamada sí lo sabe. Y con eso en mente tiene que oír como viudos o huérfanos recientes que se encuentran en muy mala situación económica se imponen sacrificios aún más terribles para saldar cuentas de los que se han ido. Para estos empleados se han diseñado descansos especiales entre llamadas, servicios de yoga y de masajes, etc.
¿Que cómo y por qué lo aguantan? Porque por supuesto no está la cosa en ningún sitio como para irse pegando un portazo. Volviendo a las bibliotecas, la nueva escala de «homeless» o casi convive con la de toda la vida, recrudecida: los sin techo «profesionales» también se ven acorralados por la crisis, entonces luchan mucho más duramente por el último centímetro de su territorio. Hace poco dos de ellos que se disputaban un rincón de una biblioteca donde dormir acabaron liándose a navajazos.
La seguridad ha tenido que ser sensiblemente multiplicada. Algún que otro delincuente habitual ha sido detenido recientemente en la biblioteca a la que había acudido inmediatamente después de delinquir. La policía empieza a patrullar habitualmente por estas instalaciones. Hay padres que ya no permiten que sus hijos adolescentes se queden ahí estudiando hasta tarde.
Hay que decir que en todo esto hay también una expresión trágica del fuerte sentido de comunidad que precisamente representan las bibliotecas en Estados Unidos. En un país donde muchos servicios públicos brillan por su ausencia o por su precariedad, la red de bibliotecas es una lujosa excepción, un generoso espacio de acogida. Entraba dentro de lo normal y casi de lo instintivo que muchos buscaran protección allí huyendo del pavoroso hongo nuclear de la crisis.
Sin hacer la vista gorda
En consonancia con esto los bibliotecarios no se limitan a hacer la vista gorda, sino que se implican a pecho descubierto en el rescate. Terapeutas y trabajadores sociales afluyen a las bibliotecas para ayudar con los currículos, familiarizar a los parias de la Tierra con los arcanos de internet y promover talleres con títulos tales como «Encontrar la Esperanza Después de Haber Perdido el Empleo».
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viernes, 3 de abril de 2009
miércoles, 11 de febrero de 2009
BIBLIOTECAS PUBLICAS DE ESPAÑA

Bibliotecas públicas: analizadas las instalaciones y servicios de 100 centros en 18 ciudades españolas.
Una de cada cuatro bibliotecas suspende en calidad, debido a carencias en los servicios ofrecidos y en la seguridad
Limpieza y mantenimiento, información y atención a los usuarios, y accesibilidad para discapacitados, puntos fuertes de las bibliotecas
La extensión de las nuevas tecnologías ha obligado a las bibliotecas públicas a trascender su condición de lugar donde sólo se consultan, se preservan y se prestan los libros. Fonotecas, videotecas, salas de ordenadores o conectividad wifi comparten espacio y protagonismo con anaqueles repletos de novelas, ensayos, enciclopedias... Sin embargo, esa transformación no es, ni mucho
menos, homogénea. Así lo ha podido comprobar CONSUMER EROSKI, que ha visitado 100 bibliotecas de 18 capitales del país. Sólo una de cada cuatro ofrece salas de estudio para grupos, el 27% carece de zona wifi y las taquillas sólo están disponibles y de forma gratuita en 22 de los 100 centros estudiados. Además, el 40% no está dotada de puestos para visionar archivos de vídeo o de audio. Estas carencias conviven, no obstante, con la buena información y atención ofrecida en estas instalaciones públicas (en el 87% de las visitadas se hallaron carteles claramente visibles con indicaciones sencillas sobre cómo y dónde encontrar las diferentes salas de la biblioteca), las correctas medidas para garantizar la accesibilidad de estos recintos y la excelente limpieza observada en las bibliotecas del estudio (en el 90% de los espacios analizados, los materiales de préstamo y consulta estaban en correcto estado y ordenados en las estanterías).
Una de cada cuatro bibliotecas no logra aprobar el examen de CONSUMER EROSKI, tal y como han comprobado sus técnicos tras realizar una visita como usuarios a mediados de diciembre a 17 bibliotecas universitarias, 14 Bibliotecas Públicas del Estado y 69 bibliotecas municipales o regionales de 18 ciudades: Barcelona, Madrid, Murcia, Bilbao, Málaga, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Alicante, Pamplona, San Sebastián, Vitoria, A Coruña, Córdoba, Valladolid, Cádiz, Granada y Oviedo. Se inspeccionaron las instalaciones para valorar el estado general de cada una de ellas en materia de información, servicios, accesibilidad, seguridad y limpieza. Además, se solicitó información sobre cómo tramitar el carné para conocer, así, el funcionamiento del sistema de préstamo y consulta. La valoración final del servicio que ofrecen las bibliotecas se queda en un 'aceptable', que es también la calificación que merecen los apartados de servicios y seguridad de las instalaciones Por su parte, tanto la información como la accesibilidad logran un 'bien', y destacan la limpieza y el mantenimiento de las bibliotecas, con un 'muy bien'. Por ciudades, las mejores fueron las visitadas en Bilbao, que reciben un 'muy bien', seguidas de las de A Coruña, Barcelona, Córdoba, Granada, Madrid, Murcia, San Sebastián y Vitoria, con un 'bien'. En 'aceptable' se quedan las bibliotecas analizadas en Cádiz, Málaga, Oviedo, Sevilla, Valencia y Valladolid. Los suspensos, aunque con un 'regular', fueron a parar a las examinadas en Alicante, Pamplona y Zaragoza.
Los tradicionales lugares de consulta y préstamo de libros han evolucionado para convertirse en modernos centros de información, cultura y educación con puntos de auto-préstamo, salas de exposiciones y consulta de Internet, aunque persisten carencias en su dotación que justifican el pobre 'aceptable' que han obtenido de nota media las 100 bibliotecas estudiadas. En una de cada cuatro no se encontraron salas de estudio personal y sólo tres de cada diez ofrecían salas de estudio para grupos. Además, el 27% de las bibliotecas carecía de zona wifi, el 17% no contaba con salas de ordenadores con acceso a Internet y sólo el 22% de ellas disponía de puntos de auto-préstamo, así como de servicio gratuito de taquillas a los usuarios. Además, otro servicio muy útil, el de fotocopistería, se encontró sólo en dos de cada tres bibliotecas. En el 40% no se hallaron puestos para visionar archivos de vídeo o de audio. Sin embargo, ocho de cada diez sí contaban con videoteca, fonoteca o hemeroteca.
En cuanto a la tramitación del carné de usuario de las bibliotecas, se constató que en 99 de los 100 centros comparados la tarjeta de identificación era gratuita. Sin embargo, sólo en la mitad de los centros el carné se entregaba en el momento. En dos de cada tres bibliotecas no es necesario renovar ese documento (entre las que sí lo solicitan, lo más común es que el periodo de validez sea de cinco años). Ya con el carné en la mano, el usuario puede, entre otras posibilidades, reservar unos minutos para navegar en Internet en los puntos habilitados para ello. Así ocurre en casi la mitad de las bibliotecas que contaban con esta opción. También se pueden reservar las salas de trabajo en grupo, aunque sólo ocurría en cuatro de las 30 que disponían de este servicio.
El préstamo es uno de los principales cometidos de las bibliotecas. En todas las visitadas se prestan libros, en el 40% se prestan revistas y en el 6% incluso periódicos. Salvo en una de las estudiadas en Bilbao, era posible obtener al mismo tiempo materiales en distintos formatos. Los usuarios de las bibliotecas de Barcelona son los que pueden llevarse a casa el mayor número de una sola vez, una docena (la media se halla entre cinco y seis) por un plazo de 3 semanas (lo más común son 15 días); por el contrario, en la mayoría de las analizadas en Zaragoza y Bilbao esa cantidad se reduce a dos materiales. Cuando el tiempo de préstamo es insuficiente, puede prorrogarse el plazo: Madrid y San Sebastián son las que ofrecen más facilidades en este aspecto (hasta un mes complementario frente a los apenas dos días que dan en todas las instalaciones bilbaínas). La modificación del préstamo puede hacerse de forma presencial (91%), a través de un correo electrónico (42%), llamando por teléfono y facilitando los datos del carné de usuario (63%) o a través de Internet (un 9%)
Si el libro que desea el usuario no se encuentra en las estanterías de la biblioteca, el centro dispone de un servicio de préstamo interbibliotecario. Ocho de cada diez bibliotecas ofrecen esta posibilidad, lo que no ocurre en la gran mayoría de las examinadas en Madrid y Pamplona. Por otra parte, sólo había que pagar en concepto de traslado de material (entre 1 y 23 euros) en 14 bibliotecas de Alicante, Barcelona, Cádiz, Málaga y Vitoria.
Las bibliotecas también tienen que responder a la demanda creciente de libros en idiomas distintos al castellano o a las lenguas autonómicas. Los usuarios del 92% de los centros visitados cuentan con esta posibilidad, aunque la cantidad y variedad de los títulos difiere mucho de unos centros a otros. La oferta más completa se halló en Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia, San Sebastián, Vitoria, A Coruña y Granada. Los idiomas más comunes son el inglés y el francés, y en menor medida el alemán, italiano y portugués. No obstante, en algunas bibliotecas se pueden encontrar libros escritos en árabe, chino, ruso, rumano, croata o japonés.
ARTICULO ENVIADO POR DR. JORGE CARRO L.
Una de cada cuatro bibliotecas suspende en calidad, debido a carencias en los servicios ofrecidos y en la seguridad
Limpieza y mantenimiento, información y atención a los usuarios, y accesibilidad para discapacitados, puntos fuertes de las bibliotecas
La extensión de las nuevas tecnologías ha obligado a las bibliotecas públicas a trascender su condición de lugar donde sólo se consultan, se preservan y se prestan los libros. Fonotecas, videotecas, salas de ordenadores o conectividad wifi comparten espacio y protagonismo con anaqueles repletos de novelas, ensayos, enciclopedias... Sin embargo, esa transformación no es, ni mucho
menos, homogénea. Así lo ha podido comprobar CONSUMER EROSKI, que ha visitado 100 bibliotecas de 18 capitales del país. Sólo una de cada cuatro ofrece salas de estudio para grupos, el 27% carece de zona wifi y las taquillas sólo están disponibles y de forma gratuita en 22 de los 100 centros estudiados. Además, el 40% no está dotada de puestos para visionar archivos de vídeo o de audio. Estas carencias conviven, no obstante, con la buena información y atención ofrecida en estas instalaciones públicas (en el 87% de las visitadas se hallaron carteles claramente visibles con indicaciones sencillas sobre cómo y dónde encontrar las diferentes salas de la biblioteca), las correctas medidas para garantizar la accesibilidad de estos recintos y la excelente limpieza observada en las bibliotecas del estudio (en el 90% de los espacios analizados, los materiales de préstamo y consulta estaban en correcto estado y ordenados en las estanterías).Una de cada cuatro bibliotecas no logra aprobar el examen de CONSUMER EROSKI, tal y como han comprobado sus técnicos tras realizar una visita como usuarios a mediados de diciembre a 17 bibliotecas universitarias, 14 Bibliotecas Públicas del Estado y 69 bibliotecas municipales o regionales de 18 ciudades: Barcelona, Madrid, Murcia, Bilbao, Málaga, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Alicante, Pamplona, San Sebastián, Vitoria, A Coruña, Córdoba, Valladolid, Cádiz, Granada y Oviedo. Se inspeccionaron las instalaciones para valorar el estado general de cada una de ellas en materia de información, servicios, accesibilidad, seguridad y limpieza. Además, se solicitó información sobre cómo tramitar el carné para conocer, así, el funcionamiento del sistema de préstamo y consulta. La valoración final del servicio que ofrecen las bibliotecas se queda en un 'aceptable', que es también la calificación que merecen los apartados de servicios y seguridad de las instalaciones Por su parte, tanto la información como la accesibilidad logran un 'bien', y destacan la limpieza y el mantenimiento de las bibliotecas, con un 'muy bien'. Por ciudades, las mejores fueron las visitadas en Bilbao, que reciben un 'muy bien', seguidas de las de A Coruña, Barcelona, Córdoba, Granada, Madrid, Murcia, San Sebastián y Vitoria, con un 'bien'. En 'aceptable' se quedan las bibliotecas analizadas en Cádiz, Málaga, Oviedo, Sevilla, Valencia y Valladolid. Los suspensos, aunque con un 'regular', fueron a parar a las examinadas en Alicante, Pamplona y Zaragoza.
Los tradicionales lugares de consulta y préstamo de libros han evolucionado para convertirse en modernos centros de información, cultura y educación con puntos de auto-préstamo, salas de exposiciones y consulta de Internet, aunque persisten carencias en su dotación que justifican el pobre 'aceptable' que han obtenido de nota media las 100 bibliotecas estudiadas. En una de cada cuatro no se encontraron salas de estudio personal y sólo tres de cada diez ofrecían salas de estudio para grupos. Además, el 27% de las bibliotecas carecía de zona wifi, el 17% no contaba con salas de ordenadores con acceso a Internet y sólo el 22% de ellas disponía de puntos de auto-préstamo, así como de servicio gratuito de taquillas a los usuarios. Además, otro servicio muy útil, el de fotocopistería, se encontró sólo en dos de cada tres bibliotecas. En el 40% no se hallaron puestos para visionar archivos de vídeo o de audio. Sin embargo, ocho de cada diez sí contaban con videoteca, fonoteca o hemeroteca.
En cuanto a la tramitación del carné de usuario de las bibliotecas, se constató que en 99 de los 100 centros comparados la tarjeta de identificación era gratuita. Sin embargo, sólo en la mitad de los centros el carné se entregaba en el momento. En dos de cada tres bibliotecas no es necesario renovar ese documento (entre las que sí lo solicitan, lo más común es que el periodo de validez sea de cinco años). Ya con el carné en la mano, el usuario puede, entre otras posibilidades, reservar unos minutos para navegar en Internet en los puntos habilitados para ello. Así ocurre en casi la mitad de las bibliotecas que contaban con esta opción. También se pueden reservar las salas de trabajo en grupo, aunque sólo ocurría en cuatro de las 30 que disponían de este servicio.
El préstamo es uno de los principales cometidos de las bibliotecas. En todas las visitadas se prestan libros, en el 40% se prestan revistas y en el 6% incluso periódicos. Salvo en una de las estudiadas en Bilbao, era posible obtener al mismo tiempo materiales en distintos formatos. Los usuarios de las bibliotecas de Barcelona son los que pueden llevarse a casa el mayor número de una sola vez, una docena (la media se halla entre cinco y seis) por un plazo de 3 semanas (lo más común son 15 días); por el contrario, en la mayoría de las analizadas en Zaragoza y Bilbao esa cantidad se reduce a dos materiales. Cuando el tiempo de préstamo es insuficiente, puede prorrogarse el plazo: Madrid y San Sebastián son las que ofrecen más facilidades en este aspecto (hasta un mes complementario frente a los apenas dos días que dan en todas las instalaciones bilbaínas). La modificación del préstamo puede hacerse de forma presencial (91%), a través de un correo electrónico (42%), llamando por teléfono y facilitando los datos del carné de usuario (63%) o a través de Internet (un 9%)
Si el libro que desea el usuario no se encuentra en las estanterías de la biblioteca, el centro dispone de un servicio de préstamo interbibliotecario. Ocho de cada diez bibliotecas ofrecen esta posibilidad, lo que no ocurre en la gran mayoría de las examinadas en Madrid y Pamplona. Por otra parte, sólo había que pagar en concepto de traslado de material (entre 1 y 23 euros) en 14 bibliotecas de Alicante, Barcelona, Cádiz, Málaga y Vitoria.
Las bibliotecas también tienen que responder a la demanda creciente de libros en idiomas distintos al castellano o a las lenguas autonómicas. Los usuarios del 92% de los centros visitados cuentan con esta posibilidad, aunque la cantidad y variedad de los títulos difiere mucho de unos centros a otros. La oferta más completa se halló en Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia, San Sebastián, Vitoria, A Coruña y Granada. Los idiomas más comunes son el inglés y el francés, y en menor medida el alemán, italiano y portugués. No obstante, en algunas bibliotecas se pueden encontrar libros escritos en árabe, chino, ruso, rumano, croata o japonés.
ARTICULO ENVIADO POR DR. JORGE CARRO L.
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BIBLIOTECAS
sábado, 27 de septiembre de 2008
Al rescate de las bibliotecas
REPORTAJEExtramuros, una editorial sevillana, digitaliza libros antiguos y los edita como facsímiles
ÁNGELES CASTELLANO G. - Sevilla - 27/09/2008
Novedades editoriales de la semana: Antonio Machado y Núñez, abuelo de los poetas Antonio y Manuel. José Cadalso, autor de las Cartas Marruecas. Miguel de Mañara, sevillano inspirador del mito de Don Juan Tenorio. Sí, novedades editoriales, aunque los autores haga al menos un siglo que fallecieron. Algunos de ellos nunca editaron más de 500 ejemplares en vuda. Ahora vuelven al mercado gracias a una editorial sevillana, Extramuros, especializada en digitalizar libros y ponerlos a la venta en formato facsímil, exactamente igual que en su primera edición.
Facísimiles sobre cantaores o toreros, entre los títulos editados por Extramuros-
No es una novedad. Desde hace diez años se desarrollan iniciativas de digitalización de fondos editoriales como el proyecto Gutenberg, el pionero, productor de libros electrónicos que actualmente cuenta con 25.000 títulos en su catálogo editorial. La biblioteca virtual Miguel de Cervantes, es desde 1999, la primera iniciativa en castellano para convertir a formato digital el patrimonio bibliográfico español e hispanoamericano. Sin embargo, ninguno de ellos edita en papel la obra convertida a formato digital.
Extramuros, editorial con sede en Sevilla, es la pionera en un nicho en el que todavía no están las grandes editoriales. "Pretendíamos montar un proyecto editorial en un segmento en el que no hubiese mucha competencia", explica Manuel Iglesias, director general de la editorial. Comenzaron hace cuatro años, con el objetivo de ofrecer al mercado obras de difícil acceso, aunque sus obras se encuentran en las librerías desde hace un año y medio. "Vimos la necesidad de profesores universitarios e investigadores de acceder a libros que se encuentran en bibliotecas muy concretas y a los que es difícil llegar, así que nos decidimos a digitalizar y reproducir esas obras de importancia porque constituyen la memoria histórica, científica y social de diferentes culturas", explica Manuel Iglesias, director general de la editorial.
Mejor cuanto más viejo
En Extramuros son doce personas, dedicadas a elegir los títulos, escanearlos y editarlos. El trabajo arranca con la labor de investigación, la elección de los títulos indicados. A partir de convenios con bibliotecas que les permiten acceder a sus depósitos, logran el acceso y comprueban el estado físico de la obra. Si no está en buen estado, se deshecha. "Curiosamente, los libros más recientes son los más dañados", explica Iglesias. "Los que tienen más de 400 años están mejor conservados porque no se usaban productos químicos para editarlos".
La digitalización se lleva a cabo con un escáner aéreo, que no emite calor ni presión sobre el libro y permite hacer una reproducción con un alto nivel de calidad. Después, se limpia de imperfecciones e impurezas, para que la reproducción del libro sea exactamente igual a la primera vez que salió de imprenta. El acuerdo conlleva la entrega de una copia máster digital de la obra escaneada a la biblioteca para que le dé el uso que crea conveniente. Todos, menos su uso comercial, del que se encarga Extramuros. Comenzaron colaborando con la Biblioteca de Andalucía, y actualmente trabajan con la Universidad de Cádiz, de Córdoba y la Complutense de Madrid. "Elegimos los títulos si son interesantes por su contenido, o por quién los realizó, si es un editor de renombre, como Ibarra, por ejemplo", explica Iglesias. Columela, Séneca, todos, autores que han muerto al menos hace 80 años, libres de derechos de autor.
Medicina, astronomía, veterinaria, arquitectura, literatura, gastronomía, historia, flamenco y folklore son los temas más recurrentes. El libro que mejor ha funcionado hasta ahora, explica Iglesias, es Historia y costumbres de los gitanos, escrito por F. M. Pabanó (seudónimo de Félix Manzano López), en 1915. "Lo singular del proyecto es que hemos sacado obras que se editaron una vez y nunca se han vuelto a editar más", explica Iglesias. "Algunos títulos salieron en ediciones muy pequeñas y estamos sacando más tirada ahora de las que sacaron en vida de los autores".
Extramuros cuenta con una red de distribución nacional e internacional, con una incipiente presencia en América. El aniversario de la Constitución de 1812 o el año de la Astronomía son efemérides que les marcan el camino para elegir los futuros títulos. Las opciones son muchas, por lo que la empresa está en pleno proceso de expansión. También con los temas locales. "Estamos trabajando también en temas locales, recuperación de libros de personalidades importantes a nivel local, historia de edificios, calles, plazas de determinadas ciudades", enumera el director general. Madrid, País Vasco, León, Barcelona, Asturias y Andalucía, son los lugares en los que ya están trabajando..
ARTICULO ENVADO POR DR. JORGE CARRO L.
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BIBLIOTECAS
martes, 12 de agosto de 2008
Las bibliotecas dan batalla para no morir...
Ante el boom de Internet,
las bibliotecas dan batalla para no morir
Capacitación, eventos didácticos, talleres literarios y renovación de ejemplares son algunas estrategias a las que apelaron. La escuela también exige un cambio.
Zulema Usach - zusach@losandes.com.ar
Los avances tecnológicos producidos en las últimas décadas no sólo permitieron nuevos modos de establecer vínculos entre las personas, agilizar los sistemas de comunicación o acceder a la información en tiempo récord. Lejos de eso, una vez abierto el gran portal de Internet, también se modificaron costumbres y maneras de aprender que hoy exigen un esfuerzo pedagógico, donde estudiantes y docentes son los protagonistas de un escenario que pide a gritos un equilibrio entre el soporte escrito y el digital. En el medio de este proceso las bibliotecas públicas de Mendoza decidieron apelar al ingenio y aplicar estrategias para que el libro no muera en manos de un ciberespacio que parece no tener límites.A pesar de ir varios pasos atrás en relación a los países más desarrollados, en Argentina el uso de la web ha avanzado de tal modo que hoy es imposible negar su existencia en la vida cotidiana de muchos. Es que incluso su uso, de algún modo se encuentra en una etapa de democratización' que vino acompañada sobre todo, de la proliferación de los cibers. Y nuestra provincia no es ajena a esta tendencia que envuelve en su totalidad a las nuevas generaciones de niños y adolescentes que nacieron en la era del celular, los MP4 y la banda ancha, sólo por mencionar algunos ejemplos.En este contexto, la gran duda es de qué modo subsistirán aquellos lugares tradicionales de lectura para que sus enciclopedias, colecciones únicas de libros de texto y ejemplares literarios no queden obsoletos. A modo de respuesta, algunas bibliotecas públicas, como la General San Martín, comenzaron a remozar su propuesta; apelaron al ingenio y eligieron actualizar su material con el objetivo de volver a atraer a sus lectores más jóvenes. "La clave es renovar el material en forma permanente para dar respuesta a la demanda actual. No se puede seguir pensando en una estructura que no proponga nada nuevo", aseguró su director, Facundo Mercadante.Esta institución, una de las más accesibles al público de todas las edades, cuenta en la actualidad con más de 12 mil socios; de los cuales 351 se inscribieron en lo que va de 2008. De ellos, 20% son adolescentes. Uno de los motivos por los que Mercadante asegura que en el último tiempo se ha logrado recuperar la cantidad de lectores tiene que ver con las actividades organizadas allí en los últimos meses. Y para lograr que no decaiga el promedio de 250 visitas diarias, entre las estrategias aparecen cursos de capacitación al personal, eventos didácticos para padres y chicos, encuentros de escritores y talleres literarios. Se suman visitas guiadas, jornadas de lectura, ciclos culturales articulados con áreas como el cine, la pintura o la música y una biblioteca infantil. Entre la larga lista, la adquisición de material escolar actualizado se suma como una de las claves. Incluso, uno de los desafíos para los próximos meses, consiste en sumar computadoras a la sala de informática. "El contexto es diferente al de antes. No se puede pensar en competir con Internet, sino más bien adecuarse a los cambios que exige la sociedad", agregó Mercadante.En el interior de las escuelas, el alejamiento de los chicos a los libros es confirmado por los docentes, e incluso, por ellos mismos . Precisamente por eso, en algunos establecimientos que cuentan con una sala de lectura y ejemplares disponibles, el desafío es promover el contacto con las páginas en papel. Para Amalia Vergara, directora de la escuela Normal, uno de los objetivos planteados este año consiste en lograr que los chicos se lleven los libros a su casa "para que construyan hábitos de estudio". Es que desde el análisis de Vergara es indispensable que los alumnos sepan utilizar las herramientas informáticas pero "la biblioteca tiene que seguir siendo el corazón de la escuela". Para lograr esta meta, la modalidad aquí consiste en que los profesores exijan a los chicos consultar los libros de texto con los que cuenta la biblioteca. Por supuesto, ello requiere de la actualización de los ejemplares que reposan en añosos anaqueles. Las bibliotecas barriales tampoco han sido indiferentes ante el boom de Internet. En la de Chacras de Coria, por ejemplo, la realidad ha exigido mejorar el stock de ejemplares y coordinar sus acciones con los 6 colegios de la zona. "Estamos haciendo lo posible para que los chicos no se alejen y tratamos de tener lo que les piden en la escuela", comentó su bibliotecaria, Adriana Conte.
ARTICULO ENVIADO POR DR. JORGE CARRO L.
las bibliotecas dan batalla para no morir
Capacitación, eventos didácticos, talleres literarios y renovación de ejemplares son algunas estrategias a las que apelaron. La escuela también exige un cambio.
Zulema Usach - zusach@losandes.com.ar
Los avances tecnológicos producidos en las últimas décadas no sólo permitieron nuevos modos de establecer vínculos entre las personas, agilizar los sistemas de comunicación o acceder a la información en tiempo récord. Lejos de eso, una vez abierto el gran portal de Internet, también se modificaron costumbres y maneras de aprender que hoy exigen un esfuerzo pedagógico, donde estudiantes y docentes son los protagonistas de un escenario que pide a gritos un equilibrio entre el soporte escrito y el digital. En el medio de este proceso las bibliotecas públicas de Mendoza decidieron apelar al ingenio y aplicar estrategias para que el libro no muera en manos de un ciberespacio que parece no tener límites.A pesar de ir varios pasos atrás en relación a los países más desarrollados, en Argentina el uso de la web ha avanzado de tal modo que hoy es imposible negar su existencia en la vida cotidiana de muchos. Es que incluso su uso, de algún modo se encuentra en una etapa de democratización' que vino acompañada sobre todo, de la proliferación de los cibers. Y nuestra provincia no es ajena a esta tendencia que envuelve en su totalidad a las nuevas generaciones de niños y adolescentes que nacieron en la era del celular, los MP4 y la banda ancha, sólo por mencionar algunos ejemplos.En este contexto, la gran duda es de qué modo subsistirán aquellos lugares tradicionales de lectura para que sus enciclopedias, colecciones únicas de libros de texto y ejemplares literarios no queden obsoletos. A modo de respuesta, algunas bibliotecas públicas, como la General San Martín, comenzaron a remozar su propuesta; apelaron al ingenio y eligieron actualizar su material con el objetivo de volver a atraer a sus lectores más jóvenes. "La clave es renovar el material en forma permanente para dar respuesta a la demanda actual. No se puede seguir pensando en una estructura que no proponga nada nuevo", aseguró su director, Facundo Mercadante.Esta institución, una de las más accesibles al público de todas las edades, cuenta en la actualidad con más de 12 mil socios; de los cuales 351 se inscribieron en lo que va de 2008. De ellos, 20% son adolescentes. Uno de los motivos por los que Mercadante asegura que en el último tiempo se ha logrado recuperar la cantidad de lectores tiene que ver con las actividades organizadas allí en los últimos meses. Y para lograr que no decaiga el promedio de 250 visitas diarias, entre las estrategias aparecen cursos de capacitación al personal, eventos didácticos para padres y chicos, encuentros de escritores y talleres literarios. Se suman visitas guiadas, jornadas de lectura, ciclos culturales articulados con áreas como el cine, la pintura o la música y una biblioteca infantil. Entre la larga lista, la adquisición de material escolar actualizado se suma como una de las claves. Incluso, uno de los desafíos para los próximos meses, consiste en sumar computadoras a la sala de informática. "El contexto es diferente al de antes. No se puede pensar en competir con Internet, sino más bien adecuarse a los cambios que exige la sociedad", agregó Mercadante.En el interior de las escuelas, el alejamiento de los chicos a los libros es confirmado por los docentes, e incluso, por ellos mismos . Precisamente por eso, en algunos establecimientos que cuentan con una sala de lectura y ejemplares disponibles, el desafío es promover el contacto con las páginas en papel. Para Amalia Vergara, directora de la escuela Normal, uno de los objetivos planteados este año consiste en lograr que los chicos se lleven los libros a su casa "para que construyan hábitos de estudio". Es que desde el análisis de Vergara es indispensable que los alumnos sepan utilizar las herramientas informáticas pero "la biblioteca tiene que seguir siendo el corazón de la escuela". Para lograr esta meta, la modalidad aquí consiste en que los profesores exijan a los chicos consultar los libros de texto con los que cuenta la biblioteca. Por supuesto, ello requiere de la actualización de los ejemplares que reposan en añosos anaqueles. Las bibliotecas barriales tampoco han sido indiferentes ante el boom de Internet. En la de Chacras de Coria, por ejemplo, la realidad ha exigido mejorar el stock de ejemplares y coordinar sus acciones con los 6 colegios de la zona. "Estamos haciendo lo posible para que los chicos no se alejen y tratamos de tener lo que les piden en la escuela", comentó su bibliotecaria, Adriana Conte.
ARTICULO ENVIADO POR DR. JORGE CARRO L.
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